lunes, 31 de octubre de 2016

Cuando comienza la vida humana, por el Dr. Oscar Botta



Cuando comienza la vida humana


                                                                                                                                      Dr. Oscar Botta
 
La vida humana comienza con la unión del espermatozoide y el óvulo, mecanismo que se da en todos los seres sexuados.
Antes de fusionarse los gametos transcurre un tiempo de diferenciación y maduración de las células sexuales en el interior del aparato genital correspondiente, proceso que en el hombre se denomina espermatogénesis, por el cual se forman cantidades de células sexuales.

En la mujer es rítmico y limitado y se llama ovogénesis, de modo que a lo largo de su vida maduran alrededor de 400 óvulos.[1]
Son depositados en la vagina humana entre 300 y 500 millones de espermatozoides, embebidos en un medio líquido segregado por las glándulas accesorias, que permite mantener su motilidad característica, dada por la cola del espermatozoide.
Los espermatozoides han de salvar una serie de barreras mecánicas y químicas antes de alcanzar la trompa uterina, de modo que solamente los suficientemente dotados la alcanzarán: entre 300 y 500.
El pH vaginal es ácido y el líquido seminal es amortiguador de tal acidez. Por otra parte los líquidos seminales estimulan la contracción de la vagina, lo que ayuda al ascenso de los espermatozoides.
Antes de llegar al útero los espermatozoides deberán nadar contra corriente en su transcurso por las paredes uterinas.
En las trompas, los movimientos natatorios de los espermatozoides, unido a las contracciones anulares tubáricas y a los movimientos de los cilios de las paredes de la trompa- que provocan contracorriente- hacen que los espermatozoides sigan avanzando.
De esos espermatozoides que alcanzan la trompa, solo uno penetrará en el óvulo y de esa forma de dos elementos celulares al borde de la muerte (el espermatozoide y el óvulo) va a surgir una nueva vida.
El contacto  del espermatozoide con lo que se denomina zona pelúcida del óvulo dura unos 15 minutos, estableciéndose una unión que es específica, ya que este envoltorio del óvulo presenta receptores exclusivos para los espermatozoides de su especie; además por parte del espermatozoide existen proteínas de unión así mismo específicas, que se unen a los receptores ovulares correspondientes.
Entra todo el espermatozoide en el óvulo y en su interior se mueve muy lentamente; aumentan las dimensiones de su núcleo (que está en la cabeza) por el paso de sustancias químicas ovulares en su interior.
Los dos pro núcleos se van acercando hacia el centro para fusionarse las cromatinas de ambos, con lo que la carga genética nuclear ahora es la suma de la aportada por el padre y la aportada por la madre.
El momento de la fusión de los dos pro núcleos es el acontecimiento culminante de la fecundación.
La célula resultante de la fecundación es ya distinta del óvulo y del espermatozoide, en su interior se da una gran producción de energía, es un proceso biológico de gran intensidad que demuestra la manifestación de la vitalidad del nuevo embrión.
Desde el comienzo de  la vida, es decir, desde el momento de la penetración del espermatozoide dentro del óvulo, ya no hay ningún salto cualitativo entre unas etapas y otras del desarrollo, es un proceso continuo donde se pasa suavemente de un estadio a otro y se desarrolla un nuevo ser que es único e irrepetible.
Desde el momento de la fecundación tenemos un ser vivo, independiente de las circunstancias en que la concepción de ese ser se haya producido y de la presencia o ausencia de anomalías físicas o psíquicas.

Su carga genética, sus propiedades inmunológicas, proteicas, etc. que se manifiestan desde el comienzo, lo caracterizan como de una especie concreta y con una individualidad irrepetible. ES UN INDIVIDUO DE LA ESPECIE HUMANA
Los elementos cromosómicos de ambos gametos se unifican y se ordenan en un engranaje conjunto.[2]
Aun cuando esa unión de espermatozoide y óvulo no se realice en la trompa uterina, como es el caso de la “Fecundación en el Vidrio”, tendremos un ser humano cuya vida comenzó en el momento de la fecundación o concepción y que en una secuencia sin solución de continuidad llegará hasta la vejez y la muerte.
La investigación científica sobre la naturaleza del embrión humano ya desde el momento de la concepción o fecundación, revela la existencia de un “sistema combinado” nuevo, irreducible a la suma de los dos subsistemas que fecundándose, lo han originado (el óvulo y el espermatozoide) y en el cual está inscripta toda la información que permite el desarrollo programado del nuevo ser hasta su completa forma final a través de un proceso continuo, coordinado y gradual.[3]
El nuevo organismo así producido actúa precisamente como una unidad.
Envía importantes señales al organismo materno que dan lugar al diálogo materno-embrional y contribuyen  a la exacta sincronización del sistema embrional y maternal.
A causa de ese diálogo, el organismo materno se concentra en el embarazo.
Una de esas señales que, incluso pocas horas después de la fecundación, es eliminada, impide que el  embrión sea expulsado en el momento de su implantación o anidamiento como si fuera un cuerpo extraño. [4]
El nuevo ser entonces empieza a manifestarse tan pronto como queda concebido.

La misma fecundación extracorpórea demuestra que el ser humano comienza con la fecundación.

Tal afirmación no es una hipótesis de un teórico, ni de un  teólogo, sino una constatación experimental, afirma Jérôme Lejeune padre de la genética moderna y quien descubrió la alteración cromosómica que genera el Síndrome de Down entre otros. [5]

Desde el punto de vista científico el embrión es un ser humano.

El Dr. Jérôme Lejeune decía: “En cuanto los 23 cromosomas del espermatozoide se encuentran con los 23 cromosomas del óvulo, toda la información necesaria y suficiente esta allí, reunida en el ADN (Acido Desoxirribo Nucleico) para determinar todas las cualidades de un nuevo ser humano”.

“No se trata de una opinión, de un postulado moral o de una idea filosófica, sino de una verdad experimental”.

El cigoto, fruto de la fusión de dos células germinales es un individuo distinto del padre y de la madre, con una carga genética del 50% de cada uno de los progenitores que a su vez traen la expresión de toda la herencia familiar y es por eso que se pueden expresar genes de los abuelos, bisabuelos etc.

El ADN ahí constituido forma nuestra identidad genética que es invariable a través de todas las etapas de la vida para una misma persona  y está presente en todas las células de su organismo (embrión, feto, niño, joven, adulto y adulto mayor)

Por ese ADN podemos identificar a alguien, descubrir su filiación, conocer  su compatibilidad para trasplante de órganos, etc.

Existen declaraciones de eminentes científicos sobre el inicio de la vida humana, a saber: 
 


§        El Dr. Micheline M. Mathews-Roth, de la escuela de medicina de Harvard, dio su testimonio confirmatorio, reforzado con referencias de más de 20 libros de texto de embriología y medicina, de que la vida humana comienza en la concepción.


§        El Dr. Hymie Gordon, Chairman del Departamento de Genética de la Clínica Mayo en E.U., agregó: "Basado en todos los criterios de la biología molecular, la vida está presente en el momento de la concepción".

§        El testimonio del Dr. Mc. Carthy de Mere, médico y abogado, de la Universidad de Tennessee, fue el siguiente: "El momento exacto de los comienzos de la personalidad y del cuerpo humano, es el momento de la concepción".

§        El Dr. Alfred Bongiovanni, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania, concluye: " Yo no estoy mas preparado para decir que esa temprana etapa (de la fecundación) representa un incompleto ser humano, que para afirmar que el niño antes de los dramáticos efectos de la pubertad, no es un ser humano".

§        Ángelo Luigi Vescovi, Profesor de Biología Celular, (Se profesa agnóstico) -co-director del Instituto de Investigación de Células Estaminales del Hospital San Rafael de Milán   «El embrión es un ser humano. Esto es innegable. Cualquier intento de hacer comenzar la vida humana en un momento posterior es arbitrario y no sostenido por argumentación científica» 

§        Dr. Landrum Shettles, llamado por muchos "padre de la fertilización in vitro" comenta: "La concepción confiere vida y esa vida es de un solo tipo: humana"

    Y durante el juicio de Roe vs. Wade dijo "Negar la verdad sobre              cuando comienza la vida humana, no da las bases para legalizar el aborto".

§        LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA DE MEDICINA nos dice "Prescindiendo de toda razón moral, solo desde el punto de vista de la Biología, el huevo fecundado es una vida independiente... ... cualquier práctica abortiva, por temprana que sea, debe ser considerada como un homicidio".

§        Uno de los fundadores y directivos de la National Abortion Rights Action League (NARAL), grupo que promovió la defensa y legalización del aborto en EE.UU ha hecho unas declaraciones a la prensa norteamericana en las que reconoce su error. Bernard Nathanson, profesor de la Facultad de Medicina de la Cornell University de Nueva York seguía diciendo: Dramáticamente tengo que reconocer ahora que el feto no es un trozo de carne: es un paciente.
Este médico norteamericano, que ha trabajado en uno de los   mejores hospitales de Manhattan y había practicado más de 75.000 abortos con su propio equipo dijo: "Nos hemos equivocado y es necesario rectificar y decírselo al público: el aborto supone una negación del derecho a la vida humana".

Siete de los más respetados libros de texto de medicina, publicados entre 1978 y 1995, definen el comienzo del embarazo como la concepción, y a ésta como la fertilización del óvulo por el espermatozoide:

Butterworth's Medical Dictionary, 2a Edición, 1978;
Gould Medical Dictionary, 4a Edición, 1979;

Stedman's Medical Dictionary, 26a Edición, 1995;
 Harrup's Dictionary of Medicine and Health, 1a Edición, 1988;

Mellon's Illustrated Medical Dictionary, 3a Edición, 1993;
Oxford Concise Medical Dictionary, 4a Edición, 1994
y Pearce's Medical and Nursing Dictionary and Encyclopedia, 15a Edición, 1983 (1).


El termino  pre-embrión no tiene fundamento científico, como tampoco tendría hablar de un pre ADN, porque  es la fecundación el momento en el que se genera una nueva vida humana con su propio ADN, el código es irrepetible y original de cada vida humana.

Conviene recordar que la misión del nombre es expresar la verdad esencial de las cosas.

Es por eso que la designación PRE-EMBRIÓN resalta la distinción entre presente y futuro, destacando así expresamente la inexistencia  actual de lo anticipado “el embrión”

Todo esto responde a la finalidad de tratar de instituir entre las fronteras de NO EXISTIR Y DE SER PERSONA una tierra de nadie para circular en ella con libertad científica.

La expresión lesiona el respeto que se le debe al SER HUMANO.

La denominación arbitraria PRE-EMBRIÓN intenta ocultar el trato desconsiderado que se realiza a seres humanos los que por el desvalimiento en que transitoriamente  se encuentran, NECESITAN PROTECCIÓN O AL MENOS NO SER ATACADOS.

La Dra. Natalia López Moratalla profesora de la Universidad de Navarra Licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada, Doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad de Navarra y Catedrática de Bioquímica desde 1981, investiga en el área de biomedicina  y comenta:

"Con el proceso de la fecundación –destacó– los gametos paterno y materno se activan mutuamente y funden el material genético que cada uno porta. En el tiempo que dura la fecundación se 'enciende' una nueva vida: el material heredado adquiere nuevas marcas y la estructura propia de inicio de una nueva existencia". El cigoto (el embrión en su primer día de vida) crece y se desarrolla en diálogo molecular con la madre a lo largo de los cinco días que tarda en recorrer el camino que separa la trompa del útero materno: "Un viaje, el primero de su vida, en el que aprende a orientarse y se prepara para que la madre pueda recibirlo como alguien distinto de ella, sin que esto suponga un peligro. Y tras recibirle le ayuda a anidar, a implantarse en su útero, a lo largo de esa segunda semana de vida".

 Pero no se puede, por ejemplo, confundir un embrión con un puñado de células.

Ese proceso que comienza con la fecundación tiene características únicas.

Se auto gestiona: no necesita más información genética solo una cascada de activaciones para que cada una de las características que están en su ADN se manifiesten.

Se auto alimenta los primeros días y luego recibe solo nutrientes  de la madre a través de la placenta
Comienza a dirigir hormonalmente su propio proceso de gestación  a partir del 7mo día.

Queda establecido:

Su sexo biológico.

Su grupo sanguíneo (que puede ser diferente al de la madre)

La implantación, solo permite que el embrión en estadio de unas cuantas células pueda seguir su desarrollo y no existe un salto cualitativo de naturaleza.

A las 2da semana el embrión es un disco trilaminar del cual  cada capa se irán organizando todos los órganos del cuerpo.

Entre las 5ta y 7ma semana si es varón y 6ta y 9na semana si es mujer irán migrando las células que darán origen a las gónadas (testículo en el varón y ovario en las nenas)

Su corazón comienza a latir entre los 20 y 25 días.

La base del sistema nervioso se establece alrededor de los 20 días (se cierra el polo cefálico y más tarde el caudal), a los 42 días el esqueleto está completo y hay reflejos, y a los 45 días se pueden registrar los impulsos eléctricos de su cerebro.  Sensores en la piel que le permiten registra el dolor.

A las 8 semanas se le puede hacer un electrocardiograma y detectar los latidos de su corazón.

Se forman las extremidades, la cara, el oído, la nariz y los ojos.

Aumenta el tamaño de la cabeza, del hígado y el corazón. Si se le pone un objeto en la mano, lo agarra y sostiene.

Se mueve en el líquido amniótico como si fuera un nadador innato.

Hay actividad eléctrica en el cerebro.

El feto puede hacer mueca (sonríe, siente cosquilla), pesa 14 grs.

Solo le falta aumentar su tamaño y madurar. Puede dormir y despertar.

A las 9 o 10 semanas entreabre los ojos, traga, mueve la lengua, y si se le toca la palma de la mano, hará un puño. Entre las 11 y 12 semanas se chupa vigorosamente el pulgar y aspira el fluido amniótico.

 A las 10 semanas ya posee huellas digitales, el cerebro y todos los órganos del cuerpo ya están presentes. Durante esa etapa, si hacemos cosquillas en la nariz del bebé, éste moverá la cabeza hacia atrás para alejarse del estímulo.

A las 12 semanas, etapa durante la cual se llevan a cabo la mayoría de los abortos, su cuerpo está completamente formado, sus órganos ya están funcionando y puede sentir dolor.
Sentado mide 10 cm.
Se pueden ver con claridad sus genitales.

En el  3er mes duplica su talla (la cabeza equivale a un tercio) aparece el pelo y las uñas. Todos sus órganos están funcionando, puede reconocer ruidos.

Se perfilan sus rasgos faciales.

A las 16 semanas, con sólo 12.5 milímetros de largo, el niño puede usar las manos para agarrar, puede nadar y hasta puede girar.

A las 18 semanas el niño es activo y energético, flexiona los músculos, da puñetazos y patea, ahora la madre siente sus movimientos. Mientras va creciendo dentro de la madre, el niño se desarrolla separadamente de ella, con su provisión y tipo de sangre individual y distinta de la de la madre.

Al llegar el quinto mes ya ha transcurrido la mitad del embarazo.
El feto mide aproximadamente 30 centímetros de largo. La madre ya siente sus movimientos. El feto puede reaccionar dando un salto, a los ruidos altos o alarmantes.

El primer sentido que se desarrolla es el de la audición.

Durante el sexto mes comienzan a funcionar las glándulas sebáceas y sudoríparas. La delicada piel del niño o niña en desarrollo, está protegida del fluido amniótico que le rodea mediante un ungüento especial llamado vernix caseoso.

Durante el séptimo mes el niño o niña ya utiliza cuatro sentidos: el de la vista, el del oído, el del gusto y el del tacto. También puede reconocer la voz de su madre.


Los embriólogos son unánimes al definir el comienzo de la vida humana:

“El desarrollo humano es un proceso continuo que se inicia cuando un oocito (óvulo) de una mujer es fecundado por un espermatozoide del varón” [6]

“El desarrollo de un individuo comienza con la fecundación, fenómeno por el cual el espermatozoide del varón y el ovocito de la mujer se unen para dar origen a un nuevo organismo, el cigoto” [7]

“El embarazo humano comienza con la fusión de un huevo y un espermatozoide” [8]

“El embrión humano es el producto de la fertilización de un oocito humano por un espermatozoo humano, incluyendo todas las etapas desde la penetración del espermio hacia delante” [9]

“La fecundación es el fenómeno biológico mediante el cual se unen un espermatozoide y un óvulo para formar una nueva célula- denominada huevo o cigoto- con la que se inicia el desarrollo embrionario, es decir, la vida de un nuevo individuo” [10]


CONCLUSIÓN:


LA VIDA HUMANA COMIENZA EN LA FECUNDACIÓN O CONCEPCIÓN QUE ES EL PRECISO INSTANTE CUANDO UN ESPERMATOZOIDE HUMANO DE UN VARÓN PENETRA DENTRO DE UN ÓVULO HUMANO DE UNA MUJER.









[1] Velayos, J.L. y Santamaría,L. El Comienzo de la Vida Humana. Cuadernos de Bioética. N° 20, 1°.  Santiago de Compostela. España. 1995
[2]  Rager, Gunter. Institute d’Anatomie et Embriology. Friburgo. Suiza. 1998.
[3] Universitá del Sacro Cuore. Roma. Identitá e Statuto dell’Embrione Umano. Medicina e Morale.1989.
[4] Se trata del Early Pregnancy Factor (EPF) que produce la tolerancia inmunológica.
[5] Lejeune, Jérome. Genética, Ética y Manipulaciones.
[6] Moore-Persaud  “Embriología Médica”  (Interamericana-Mc Graw-Hill, 5ª edición, página 1)
[7] Langman. “Embriología Médica” (Panamericana-Williams Wilkins, 7ª edición, Pág. 3)
[8] Carlson, B.M (Harcourt, Mosby, 2ª edición, Pág. 2) “Embriología Humana y Biología del Desarrollo”
[9] Hartshorne, G.M y Edwards, R.G. “Early Embryo Development” en Reproductive Endocrinology, Surgery and Tecnology,vol.1, E.Y.Adashi, J.A.Rock y Z.Rosenwaks (eds), Lippincott-Raven, Pág. 437. 1996
[10] Hib,J. “Embriología Médica” Editorial Interamericana. McGraw-Hill. 6ª edición, Pág.8.

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