sábado, 7 de diciembre de 2019

Capítulo X. Un sencillo análisis de la 3ª Aparición Llevar nuestras cruces – Eficacia del Rosario

Sagrada Imagen Peregrina Internacional de Ntra. Sra. de Fátima
que lloró milagrosamente en Nva. Orleans, 1972
Capítulo X.
Un sencillo análisis de la 3ª  Aparición
Llevar nuestras cruces – Eficacia del Rosario

Al principio de la tercera aparición, Lucía le pide a Nuestra Señora por enfermos y sufrientes.
Vemos aquí cómo, por razones misteriosas, Dios quiere a veces que suframos ciertos males para nuestro bien. Nos cuesta entenderlo. pero aún en esta vida el sufrimiento tiene un papel fundamental, de maduración, de fuerza de alma, etc. Una vida sin sufrimiento produce una sensación de vacío, de frustración.
Dice Santa Teresita, refiriéndose a los terribles sufrimientos que pasó durante la enfermedad de su padre, Monsieur Martin, que estas cruces nos permiten participar de los méritos infinitos de Nuestro Señor en la cruz y harán nuestra alegría y admiración en la vida futura.
Nuestra Señora, por amor a las almas, sin quitarles por completo el sufrimiento, que les gana méritos para la vida eterna, les da un gran alivio con el rezo del Rosario. El incalculable poder sobrenatural del Rosario es otro gran misterio de nuestra Fe, del cual hablaremos más adelante (ver Cap. XVII).

La visión del infierno
Nuestra Señora en su mensaje, como su Divino Hijo en el Evangelio, nos muestra que es saludable para las almas recordar esta terrible realidad. Pues el hombre real -no el imaginado por un hueco optimismo «light» o romántico- para cumplir la ley de Dios y poder salvarse, necesita tener presente lo que le pasará después de la muerte si no se convierte y enmienda sus costumbres pecaminosas.
Cómo esta visión contraría los esquemas de ciertos cristianos -y no son pocos, inclusive consagrados- que silencian totalmente el infierno o lo presentan no como los santos, sino al gusto de su imaginación relativista, evitando el saludable sobresalto que nos trae su meditación. ¡Qué responsabilidad, poder alertar a otros de un peligro y no hacerlo! Si queremos tener devoción al Inmaculado Corazón de María, pidámosle la gracia de que el recuerdo de las penas eternas nos mueva a salvar las almas y a evitar el pecado para salvar la nuestra también.

La Comunión reparadora de los primeros sábados
Otra grave advertencia de Nuestra Señora: el pecado no sólo lleva las almas al infierno en la otra vida: también atrae el castigo divino en esta tierra. Existen voces que dicen: «Dios es bueno, Dios no castiga». Nada más contrario a las lecciones de la Historia Sagrada -¡baste pensar en Sodoma y Gomorra o el Diluvio universal! Y nada más contrario a las lecciones de Fátima. Pues Dios, porque es bueno, es infinitamente justo, y nos da, en definitiva, lo que nosotros merecemos: un premio o un castigo, y cuando nos castiga en esta  vida, es para purificarnos y merecer la salvación eterna.
«La guerra va a acabar» dijo Nuestra Señora, y la I Guerra Mundial acabó. Fue la peor guerra conocida hasta entonces en la Historia. «Pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío Xl comenzará otra peor».
Es esta una profecía doble; enseñó a Lucía con dos décadas de antecedencia quien sería el Papa, y predijo el terrible flagelo -incomparablemente mayor- de la II Guerra con respecto a la I. Esta vendría si los hombres continuasen pecando. Y así ocurrió.
Parte de su anuncio fue: «cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal...». La «gran señal» que Nuestra Señora anunció se vio en los cielos de Europa del 25 al 26 de enero de 1938. Ese año comenzó el castigo, que tuvo como una de sus manifestaciones más impresionantes las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.
Pero la dureza de los hombres parece superar la bomba atómica. Las ofensas a Dios y al Inmaculado Corazón de María no paran, ¡muy por el contrario!
Esto hizo anunciar a Nuestra Señora que un tercer castigo, aún mayor, vendrá si no se adoptan los remedios indicados por Ella para la conversión del mundo:
«Para impedirlo, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión Reparadora de los Primeros Sábados».

La consagración de Rusia
Debía hacerla el Santo Padre en unión con todos los Obispos de la tierra. Por razones que se desconocen, se realizaron algunas consagraciones, pero no hay seguridad plena acerca de si correspondieron a los términos pedidos por la Virgen.

Condiciones de la Comunión reparadora de los primeros sábados
Esta importantísima devoción, indicada por Nuestra Señora como otro medio para evitar el castigo, consiste en comulgar durante cinco meses, cada primer sábado -o en su defecto otro día-, confesándose, rezando un tercio (cinco decenas del Rosario) y haciendo una meditación de 15 minutos sobre los misterios del Rosario. Todo esto debe ofrecerse en desagravio del Inmaculado Corazón. Es triste constatar que esta práctica, aunque haya pequeñas minorías de fieles que la hagan, jamás se ha extendido entre los católicos.
Por lo tanto, es otro pedido «pararrayos», es otro remedio para evitar un nuevo castigo, que no se adoptó.

Modas y costumbres inmorales
Sigamos analizando este tema crucial.
En revelaciones privadas a los videntes (ver Cap. XV), Nuestra Señora apuntó el pecado contra la pureza como el que más almas lleva al infierno.
También habló de modas que ofenderían mucho a Nuestro Señor. Luego, otra cuestión clave en la perspectiva de Fátima es: la inmoralidad.
La pornografía, la libertad sexual, los espectáculos y cantos por TV, radio, etc., las propagandas, las novelas, la educación sexual, los lugares de diversión ilícita, todo ello fomentando el instinto sexual y el amor libre, e inclusive la homosexualidad -pecado que, de acuerdo a la doctrina tradicional de la Iglesia, «clama al cielo por venganza». ¿No es lo que vemos continuamente a nuestro alrededor y cada vez más? ¡¿Y qué decir de la droga, del aborto, de tantas cosas que tienen que ver con las modas, no solamente de vestir, sino también los modos de vivir?! Nos limitamos a este ámbito, sin entrar a considerar otras realidades de pecado del mundo de hoy, que constituirían un elenco interminable, incluyendo el horror del satanismo.
Siendo así ¿quien osará negar lo que la Ssma. Virgen anunció, que si la humanidad sigue este caminar fatal, será nuevamente castigada? Es obvio que el comunismo constituye parte fundamental de ese castigo. Pero, por el texto del mensaje, se ve que no es todo, más aún tomando en consideración el texto divulgado por la Santa Sede sobre la III parte del Secreto, que incluimos más adelante. Alguien podrá decir que estas consideraciones son pesimistas, que asustan, que difundirlas es un acto de maldad. Preguntémonos, ¿dónde está la maldad? En advertir: “¡cuidado! si seguimos por este camino, vamos hacia un precipicio”, como lo hizo la Virgen? ¿O en decir: «Está todo bien, sigan adelante que no hay ningún precipicio» y dejar que la humanidad camine hacia el castigo?
Estimado lector: desconfíe cuando quieran darle una falsa tranquilidad adormecedora, diciéndole que esto ya pasó, o que la Virgen quiso decir otra cosa. Use su razón iluminada por la fe y súmese a los que lucharnos para que se obedezca a Nuestra Señora, la sociedad se convierta y de esta manera se evite el castigo. Repito: ¡luchamos para salvar a la humanidad del castigo! Y, más aún, para que no se ofenda a Dios infinitamente santo, grande y omnipotente; para desagraviar al Inmaculado Corazón de María cruelmente ultrajado por tantas abominaciones, y restaurar la civilización cristiana.

Comunismo y castigo: “los errores de Rusia”
Para finalizar este breve análisis de   las palabras de Nuestra Señora, recordemos en qué consiste el tercer castigo anunciado por Ella en caso de que la humanidad se obstine en ofender a Dios. «Si atienden mis pedidos, Rusia se convertirá y tendrán paz, si no, difundirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia, los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas, por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará».
Cuando la Virgen habló, Rusia era una nación cismática -no católica- pero aún era una nación normal. Tres meses después, en octubre de 1917, tuvo lugar la revolución bolchevique, que implantó un régimen basado en la doctrina anticristiana por excelencia, condenada por la Iglesia: el comunismo.
Durante 80 años, el comunismo, con cabeza en Rusia, formó un imperio colosal de países, persiguiendo, fusilando, mandando los enemigos a los “hospitales psiquiátricos”, colectivizando, masificando, devastando.
Y si bien tuvo un aparente retroceso, con la caída de la cortina de hierro, los actuales dirigentes rusos provienen del mismo régimen que la esclaviza desde 1917, más aún, de la KGB, su policía política secreta.
Además de ser los mismos hombres, utilizando las mismas estructuras de poder, hay algo que debemos tener muy en cuenta. El comunismo es un proceso que va pasando por diversas etapas. Y al comunismo «staliniano» de antes, y sus diversas versiones posteriores, sucedió ahora -como estaba previsto en la Constitución rusa- la nueva etapa de la «autogestión», con aires democráticos, con rótulo socialista, pero escondiendo una realidad más igualitaria, más auténticamente comunista que la propia «dictadura del proletariado» al estilo stalinista.
Y también están las otras «Rusias»: China, y Corea del Norte, y Vietnam, y Laos, y Cuba..., y actualmente son nada menos que 1.400 millones de seres humanos que gimen bajo la opresión comunista.
Pero esto no es todo. Nuestra Señora no dijo: «Rusia dominará todo el mundo». Dijo que «los errores de Rusia» se difundirán por el mundo entero. ¿Y cuáles son esos errores? Son muchos. Por ejemplo la destrucción de la propiedad y de la libertad humana, de la familia y de la religión, de la identidad de los pueblos, especialmente de los pueblos cristianos, su forma de ser, sus costumbres, todo lo que constituye la Tradición.
Son corrientes que, con rótulos diversos -socialismo, ecología radical, «globalización», revolución cultural, manipulación genética, fundamentalismo islámico (*), indigenismo y tantos otros-, difunden ideas afines al comunismo y constituyen distintos aspectos de un único y gran movimiento destructor, la Revolución anti-cristiana.
(*) (Nota: sobre el fundamentalismo islámico v su afinidad con las tendencias e ideas socialo-comunistas, recomendamos la lectura del artículo "Sólo con el espíritu de cruzada" de Luis Dufaur, en la revista "Catolicismo", w w w.catolicismo.org.br).
El proceso de "difusión de los errores de Rusia" se desarrolla en todas partes.
Sin ir más lejos en Chilecito (La Rioja), en insólita decisión del 14 de septiembre de 2000, el Concejo Deliberante aprobó una ordenanza para levantar un monumento a uno de los mas típicos representantes de la guerrilla marxista latinoamericana: el tristemente famoso «Che» Guevara, sanguinario instrumento del tirano más descarado y antiguo del mundo actual, Fidel Castro, que mantiene al pueblo cubano en la miseria y opresión.
(Nota de 2001: promovimos una campaña pública contra la ordenanza. Cientos de vecinos apoyaron nuestro reclamo y el busto ignominioso por ahora no ha sido colocado).
(Nota de 2006: después de una demora de años, el monumento fue colocado entre gallos y medianoche en lugar donde pasa desapercibido, como con vergüenza, se mantiene mal conservado y ante la indiferencia total de la población).
(Nota de 2016: el monumento fue siendo destruido de a poco y actualmente no existe).
Si analizamos esta tremenda ofensiva revolucionaria, vemos que hay tres valores, tres pilares fundamentales de la civilización cristiana, que ella quiere destruir: la Tradiciónla Familia y la Propiedad. Así, el comunismo y los errores afines que actúan tanto en el «mundo libre» globalizado, en el mundo musulmán, en los mencionados países comunistas, y ahora intenta proyectarse en Iberoamérica con máscara indigenista y nacionalista, socavan constantemente esos valores.
La Tradición, gracias a la cual somos lo que somos; la Familia, célula básica de la sociedad; la Propiedad, establecida por dos mandamientos de la Ley de Dios, tan odiada por el comunismo y la “Teología de la Liberación”, sin la cual el hombre se transforma en esclavo del estado o de los grupos que usurpan el poder.
De esta manera la lógica, basada en la doctrina católica y en las advertencias de Fátima, nos lleva a considerar que probablemente estamos en la inminencia de una imposición generalizada de «los errores de Rusia» en esa cadena monstruosa de movimientos que -siguiendo las enseñanzas del Prof. Plinio Correa de Oliveira- llamamos «la Revolución anticristiana» (cf. «Revolución y Contra-Revolución»).
Si la Revolución anticristiana, gnóstica e igualitaria, triunfa, se cumplirán las profecías de Fátima y el castigo vendrá.
Pero ciertamente no será el fin de la humanidad pues Nuestra Señora anunció el triunfo de su Inmaculado Corazón. Y esto nos da ánimos para seguir luchando, hasta la victoria final del bien, hasta el renacer de la Civilización Cristiana.

Copiado de "Las Profecías de Fátima y el triunfo del Inmaculado Corazón de María", de Luis María Mesquita Errea, ed. 2001, con actualizaciones posteriores

Capítulo IX: Tercera aparición de Nuestra Señora: 13 de julio de 1917 - El Secreto de Fátima


Capítulo IX: Tercera aparición de Nuestra Señora: 13 de julio de 1917 - El Secreto de Fátima

Al ocurrir esta aparición, varios fenómenos indicaron la presencia de la Madre de Dios. El Señor Marto, padre de Jacinta y de Francisco, escuchaba un susurro, como un zumbido fuera de lo común.
LUCIA: «¿Vuestra Merced qué desea de mí?».
NUESTRA SEÑORA: «Quiero que volváis el 13 del mes que viene y que continuéis rezando el rosario todos los días, en honra de Nuestra Señora del Rosario, para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra, porque sólo Ella les podrá socorrer».
LUCIA: “Quería pedirle que nos dijera quién es y que hiciera un milagro con el que todos crean que Vuestra Merced se nos aparece”.
NUESTRA SEÑORA: “Continúen viniendo aquí todos los meses. En octubre diré quien soy y lo que quiero, y haré un milagro que todos han de ver, para que crean”.
A los pedidos de gracias y curaciones, Nuestra Señora responde recomendando el rezo del rosario para alcanzarlas. A un joven inválido, Nuestra Señora hace decir que no lo curará ni lo sacará de la pobreza, pero que si rezase el rosario todos los días en familia le daría los medios para ganarse la vida.
Luego continuó: «Sacrificáos por los pecadores y decid muchas veces, sobre todo cuando hagáis algún sacrificio: ¡Oh! Jesús, es por Vuestro amor; por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María».

Primera parte del Secreto: la visión del infierno
Al decir estas últimas palabras -cuenta Lucía- abrió de nuevo las manos, como en los dos meses anteriores. El reflejo (de luz que ellas irradiaban) pareció penetrar la tierra y vimos como un gran mar negro de fuego y, sumergidos en ese fuego, a los demonios y las almas como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana, que flotaban en el incendio llevados por las llamas que de ellas mismas salían juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos los lados -semejante al caer de las chispas en los grandes incendios- sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. Los demonios se distinguían por formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros carbones en brasa.
La visión duró apenas un instante, durante el cual Lucía soltó un «¡ay!». Ella comentó que, si no fuese por la promesa de Nuestra Señora de llevarles al cielo, los videntes se habrían muerto de susto y pavor.

Segunda parte del Secreto:
El anuncio del castigo y de los medios para evitarlo
Asustados, pues, y como pidiendo socorro, los videntes levantaron los ojos hacia Nuestra Señora, que les dijo con bondad y tristeza:
NUESTRA SEÑORA: «Vísteis el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón.
«Si hacen lo que Yo os diga, se salvarán muchas almas y tendrán paz.
«La guerra va a acabar, pero, si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío Xl comenzará otra peor. Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre”.

Medios de impedirlo; castigos que sobrevendrán si no se atienden las palabras de Nuestra Señora
«Para impedirlo, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión Reparadora en los Primeros Sábados.
Si atienden mis pedidos, Rusia se convertirá y tendrán paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia; los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas; por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará.
“El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz.
“En Portugal se conservará siempre el Dogma de la Fe, etc.
“Esto no lo digáis a nadie. A Francisco sí podéis decírselo''.
Pasados algunos instantes:
«Cuando recéis el rosario, decid después de cada misterio: ¡Oh! Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva a todas las almas al cielo, principalmente a las que más lo necesiten».
LUCIA: « ¿Vuestra Merced no quiere nada más de mí?».
NUESTRA SEÑORA: «No, hoy no quiero nada más de ti».
Y como de costumbre, comenzó a elevarse en dirección al este, desapareciendo en la inmensa lejanía del firmamento.

Nota: Este mensaje permaneció secreto por mucho tiempo y es lo que se conoce como el Secreto de Fátima. Las dos primeras partes son la visión del infierno y la visión del castigo. Con relación a la tercera parte del Secreto, que continuaría a partir de la frase:

«... en Portugal se conservará siempre el Dogma de la Fe, etc».

la Santa Sede publicó el texto que transcribimos en el cap. XlV. Dicha frase, que se refiere al problema de la conservación del dogma de la Fe, hace pensar a ciertos estudiosos del Mensaje de Fátima que podría relacionarse con la crisis interna de Fe en la Santa Iglesia. En el texto revelado, no aparece la continuación de ese "etcétera", circunstancia difícil de explicar.

Nota de febrero de 2006: al revisar este trabajo, cinco años después, la crisis de la Santa Iglesia se ha agravado de tal manera, que nos quedamos sumidos en una profunda perplejidad. Nos limitamos a decir que, de acuerdo a los hechos, la hipótesis de que la tercera parte del Secreto se refiera “a la crisis interna de la Fe en la Santa Iglesia”, parecería tornarse cada vez más plausible.

viernes, 8 de noviembre de 2019

El clamor del pueblo católico de la Amazonia ha sido despreciado por los Padres sinodales (I) - (Letra chica p/ envíos especiales)


EL CLAMOR DEL PUEBLO CATÓLICO DE LA AMAZONIA HA SIDO DESPRECIADO POR LOS PADRES SINODALES (I)
El 4 de octubre pasado, en vísperas de la abertura de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la región Panamazónica, representantes del Instituto Plinio Corrêa de Oliveira (IPCO) entregaron oficialmente en la Secretaría del Sínodo un “Pedido a los Padres Sinodales: Por una Amazonia cristiana y próspera (No una inmensa ‘favela verde’ dividida en guetos tribales)”.
El documento llevaba las firmas de más de 20 mil residentes de la Amazonia brasileña, ecuatoriana y peruana, recogidas en campañas públicas en las calles de las principales ciudades amazónicas por jóvenes voluntarios del IPCO durante las vacaciones escolares.
Ninguno de los pedidos respetuosamente elevados por la población amazónica fue atendido en el Documento Final de la Asamblea Sinodal, pero sí las reivindicaciones de los medios internacionales que fomentan la psicosis ambientalista y las de una minoría de militantes indigenistas llevados a Roma por la Red Panamazónica.
La influencia de ese lobby ideológico-publicitario fue reconocida ya en el primer párrafo del propio Documento Final, donde los Padres Sinodales se felicitaron por la “presencia notable de personas venidas del mundo amazónico que organizaron actos de apoyo en diferentes actividades” y por la “masiva presencia de los medios de comunicación internacionales” (Documento Final, n° 1).
Mientras los signatarios de la petición del IPCO pedían que el Sínodo “diese gracias a Dios por la evangelización llevada a cabo por los misioneros y por la acción civilizadora de los colonizadores, que aportaron los beneficios del progreso” (Petición, n° 1), los Padres Sinodales denunciaron “la colonización militar, política y cultural” motivada por “la avaricia y la ambición de los conquistadores” (DF n° 15), consideraron negativo “el influjo de la civilización occidental” (DF n° 14) y, peor aún, declararon que “frecuentemente el anuncio de Cristo se realizó en connivencia con los poderes que explotaban los recursos y oprimían a las poblaciones” (DF n° 15), todo lo cual es absolutamente contrario a la verdad histórica y constituye una injuria a los heroicos misioneros que realizaron la mayor epopeya de la Fe desde la fundación de la Iglesia, según la afirmación del Papa Pio XII.
Además, los Padres Sinodales prácticamente renunciaron a convertir a los indígenas que se mantienen paganos declarando que “el diálogo ecuménico, interreligioso e intercultural debe ser asumido como camino irrenunciable de la evangelización” (DF n° 24) y que la Iglesia debe practicar una “conversión cultural”, limitando el anuncio de la Buena Nueva a “estar presentes, respetar y reconocer sus valores, vivir y practicar la inculturación y la interculturalidad” (DF n° 41). Los Padres Sinodales son categóricos en ese abandono de la misión tradicional: “Rechazamos una evangelización de estilo colonialista. Anunciar la Buena Nueva de Jesús implica reconocer los gérmenes del Verbo ya presentes en las culturas. La evangelización que hoy proponemos para la Amazonia es el anuncio inculturado que genera procesos de interculturalidad” (DF n° 55).
En lugar de escuchar el “clamor de angustia ante el peligro de que la Amazonia sea transformada en una inmensa ‘favela verde’” (Petición IPCO, n° 5), los Padres Sinodales, entrometiéndose indebidamente en asuntos de carácter científico en los cuales carecen de todo mandato divino y de competencia técnica (lo que representa una clara manifestación de “clericalismo”), declararon falsamente que la deforestación “se acerca a casi el 17% del bosque amazónico total y amenaza la supervivencia de todo el ecosistema” (DF n° 11); que “la región amazónica es esencial para la distribución de las lluvias en las regiones de América del Sur” (DF n° 6) y que “se necesita de modo urgente el desarrollo de políticas energéticas que logren reducir drásticamente la emisión de dióxido de carbono (CO2) y de otros gases relacionados con el cambio climático” (DF n° 77). (SIGUE EN II)

El clamor del pueblo católico de la Amazonia ha sido despreciado por los Padres sinodales (II final)


EL CLAMOR DEL PUEBLO CATÓLICO DE LA AMAZONIA HA SIDO DESPRECIADO POR LOS PADRES SINODALES (II)
(continuación de I)
Más aún, el Documento Final describe una supuesta “dramática situación de destrucción que afecta a la Amazonia”, cuya selva se encontraría “en una carrera desenfrenada hacia la muerte”, acarreando “la desaparición del territorio y de sus habitantes, especialmente los pueblos indígenas” (DF n° 2), que serían resultado de la “apropiación y privatización de bienes de la naturaleza” y de lo que llaman “mega-proyectos no sostenibles”, es decir las “hidroeléctricas, concesiones forestales, monocultivos, carreteras, hidrovías, ferrocarriles y proyectos mineros y petroleros” (DF n° 10), fruto del actual “modelo económico de desarrollo depredador y ecocida” (DF n° 46) y del “extractivismo predatorio que responde a la lógica de la avaricia, propia del paradigma tecnocrático dominante” (DF n° 67). (SIGUE EN II)
Para los Padres Sinodales es necesario, por el contrario, una “conversión ecológica individual y comunitaria que salvaguarde una ecología integral” (DF n° 73), asumiendo “una vida simple y sobria” (DF n° 17) y “que lleve a cambiar nuestros hábitos alimenticios (exceso de consumo de carne y peces/mariscos) por estilos de vida más sobrios” (DF n° 84).
En lugar de “repudiar enérgicamente las ideologías neo-paganas” que difunden “un concepto deformado de respeto a la naturaleza” (Petición IPCO n° 2), el Documento Final del Sínodo afirma la necesidad de preservar “los ríos y bosques, que son espacios sagrados, fuente de vida y sabiduría” (DF n° 80), como también que la vida de las comunidades amazónicas “se refleja en la creencia y los ritos sobre el actuar de los espíritus de la divinidad, llamados de innumerables maneras, con y en el territorio, con y en relación con la naturaleza” (DF n° 14). Igualmente, el “buen vivir” de los pueblos indígenas (sic!), sería caracterizado por una existencia “en armonía consigo mismo, con la naturaleza, con los seres humanos y con el ser supremo, ya que hay una intercomunicación entre todo el cosmos, donde no hay excluyentes ni excluidos. (…) Tal comprensión de la vida se caracteriza por la conectividad y armonía de relaciones entre el agua, el territorio y la naturaleza, la vida comunitaria y la cultura, Dios y las diversas fuerzas espirituales” (DF n° 9).  
En lugar de “repudiar la utopía comuno-tribalista” de la Teología de la Liberación (Petición IPCO, n°3), los Padres Sinodales declararon que “la teología india, la teología de rostro amazónico y la piedad popular ya constituyen riqueza del mundo indígena, de su cultura y espiritualidad” (DF n° 54) y que “la eco-teología, la teología de la creación, las teologías indias, la espiritualidad ecológica” deben ser incluidas en los contenidos académicos de formación de un presbiterado con rostro amazónico (DF n° 108).
El Instituto Plinio Corrêa de Oliveira lamenta que, en lugar de abrir sus almas a su pedido final a la Santísima Virgen en el sentido de que preserve la unidad católica y la vocación de las naciones amazónicas, los Padres Sinodales hayan sido mucho más sensibles a los efluvios preternaturales emanados de la figura de la Pachamama, presente en el aula sinodal y en las ceremonias de culto idolátrico celebradas en su honor en los jardines del Vaticano y en la iglesia de Santa María en Transpontina, y que hayan ignorado el profundo choque que este hecho inédito ha producido en los fieles de todo el mundo,  no diciendo ni una palabra para deplorarlo de modo inequívoco.
El IPCO espera que, en la ya anunciada Exhortación Apostólica post-sinodal, el Papa Francisco rechace los errores denunciados precedentemente, así como la revolución eclesiológica solicitada por el Documento Final del Sínodo, con sus propuestas de conceder amplios ministerios eclesiales, oficiales y rotativos, a laicos de ambos sexos, abrir los ministerios de Lectorado y Acolitado a las mujeres, y autorizar la ordenación sacerdotal de líderes comunitarios casados.
San Pablo, 30 de octubre de 2019
Instituto Plinio Corrêa de Oliveira
Pan-Amazon Synod Watch

sábado, 2 de noviembre de 2019

¿Se debe rezar por las intenciones del Santo Padre aunque las intenciones del Papa puedan no ser buenas?



¿Se debe rezar por las intenciones del Santo Padre aunque las intenciones del Papa no sean buenas?
Por
Peter Kwasniewski
¿Qué debemos hacer si queremos lucrar una indulgencia plenaria, ya que una de las condiciones para ello es pedir por las intenciones del Papa?»
Según la Raccolta, clásico libro italiano de oraciones que gozan de indulgencia, entre las intenciones del Papa se incluyen siempre las siguientes:
1. La propagación de la Fe y el triunfo de la Iglesia.
2. La paz y la unidad entre los reyes y gobernantes cristianos.
3. La conversión de los pecadores.
4. La erradicación de las herejías.
Patrick Hawkins, creador del excelente portal  Sermonry, cita estas cuatro intenciones, y señala a continuación:
Cada vez que se pide por las intenciones del Papa se reza por estas catoliquísimas intenciones. Esto sucede incluso cuando se reza en épocas de sede vacante, es decir, entre la muerte de un papa y la elección del siguiente. (…) Tenemos que hacer lo que nos manda la Iglesia para alcanzar indulgencia plenaria. Si lo hacemos con fe y unimos nuestra voluntad a la de Dios, el fruto no puede menos que ser bueno.
El papa que reina en un momento determinado no es el único que determina cuáles son las intenciones del Santo Padre por las que se debe pedir. La propia Iglesia nos dice cuáles son, y sabemos que siempre se debe incluir el bien de la Iglesia en las cuatro formas sancionadas por la Tradición y por textos aprobados. Si un papa cualquiera tiene unas intenciones particulares desviadas que son contrarias a la Fe, esas intenciones serán inválidas y quedarán fuera de nuestra oración.
(Fuente: lifesitenews.com)

lunes, 28 de octubre de 2019

28 de octubre: San Miguel de Tucumán salvada por la intercesión de San Simón y San Judas ("los galleguitos") y el coraje del Teniente de Gobernador Gaspar de Medina




Los relámpagos de San Simón y San Judas en San Miguel de Tucumán – Proeza de Gaspar de Medina
Otro memorable hecho milagroso salvó a San Miguel de Tucumán. Se debió a la intercesión de San Simón y San Judas.
El 28 de octubre de 1578, día de la fiesta de dichos Apóstoles, se produce una brutal acometida de los aborígenes, liderados por el cacique Gualán, indio de talla descomunal, quien en horas de la noche “mató parte de los habitantes, pegó fuego a las casas, que todas hubieran quedado reducidas a cenizas a no haberse aparecido…los Apóstoles San Simón y San Judas, cuya fiesta se celebraba aquel día, en un torbellino de relámpagos que espantó a los bárbaros y los obligó a huir precipitadamente”.
A la acción de los Santos se sumó el coraje del Teniente de Gobernador Gaspar de Medina. La ciudad estaba sin sus vecinos, que habían salido en expedición con Abreu. Prácticamente solo, se abre paso entre la indiada enardecida y mata a Gualán.
Los apóstoles fueron reconocidos solemnemente por patronos de la ciudad. El cronista, P. Francisco Charlevoix, agrega que ‘más tarde, trataron varias veces los Calchaquíes de arruinarla, pero siempre inútilmente; y la piedad de los habitantes les ha hecho atribuir perpetuamente su conservación a la asistencia de sus santos protectores’ (cf. Celia Terán, Arte y Patrimonio en Tucumán: Siglos XVI y XVII, cit. por L.Mesquita Errea in Devisadero de luces doradas en aquel reino del Tucumán.

jueves, 17 de octubre de 2019

Polémica con supuestos carlistas y falangistas, defensores de ideas socialistas


Estimado Javier:
como descendiente de carlistas tuve la impresión de un "décalage" bastante grande entre mi idea del carlismo y su visión de las cosas,   que adhiere a la Tradición pero parece sufrir la influencia de autores semi-contra-revolucionarios, que rechazan los errores progresistas y socializantes abiertos pero se resienten de ellos en forma velada, en una curiosa simbiosis ideológica casi indefinible, por la variedad enorme de matices.
Algo más que despertó cierta sorpresa en mí es ver que insiste en puntos que he tratado, como si no leyera con el detenimiento necesario los mensajes. Después de haber mostrado en éstos el papel nefasto del enciclopedismo en la desarticulación del Imperio Español , Ud. me habla de Smith, el anglosajón que con Malthus y Ricardo forjaron aquella visión pagana  y materialista de la economía que condena Pío XI;  que fue parte de la etapa  preparatoria de la catástrofe de la Revolución Francesa. También mostré el carácter prácticamente comunista  de los enciclopedistas, masones y jacobinos, enemigos de la trilogía Religión – Familia -  Propiedad.
No queda clara su posición ante Felipe II y Carlos I, y me llama un poco la atención su silencio sobre mis afirmaciones con relación a la monarquía y a la democracia con élites concentrándose en atacar algo que no sólo no defiendo sino condeno.
Asimismo, como luchador por la Civilización Cristiana y Mariana, soy co-organizador de la ya III Jornada de Cultura Hispanoamericana por la Civilización Cristiana, que, gracias a Dios, es un punto de referencia para quienes deseen luchar sin concesiones   a la Revolución.  No obstante, Ud., como lo hacía "Ernesto", con aire de quien me responde, apunta su artillería contra el capitalismo liberal por mí rechazado, reiterando el error de considerar anticatólico el capitalismo legítimo,   aquel que no fue inventado por el Sr.  Smith en el 1700, ya que Nuestro Señor Jesucristo, 17 siglos antes, lo usa como ejemplo en la parábola del propietario de las viñas que contrata asalariados para que trabajen en ella (ver mensajes).
Ello me recuerda lo que Nuestro Señor llama “mirar sin ver, y oir sin escuchar” (Evang. de San Mateo).
Mi postura es de adhesión total y categórica a la inmutable  doctrina católica tradicional sobre el tema, magistralmente explicitada por los documentos papales.
No me cansaré de reiterar, por ser doctrina católica y por ser la defensa de la propiedad privada un deber sagrado, como lo enseña León XIII (como que está instituida en 2 de los 10 mandamientos), que:
el capitalismo en cuanto existencia de dos partes, que deben trabajar en armonía, una que es dueña de los medios de producción, por ejemplo una finca, una fábrica; y otra parte, obrera, que trabaja por un salario justo, es un sistema aprobado por la Iglesia Católica. Sistema natural y viejo como la humanidad, que usado debidamente en nada contradice al destino universal de los bienes ni  la función social de la propiedad privada, que Ernesto y Ud. parecen interpretar como algo sospechoso, que la deja  maltrecha y rengueando, como un mal menor; cuando en realidad es una institución querida por Dios sobre la que existe una visión armónica, que emana del Antiguo y Nuevo Testamento, de Santo Tomás, y que  Pío XI desarrolla con claridad meridiana en Quadragesimo Anno, conmemorando la Rerum Novarum de León XIII, a lo que se suma Juan Pablo II en la Centesimus Annus.
A ese capitalismo legítimo debe defenderlo un católico pues la Iglesia lo hace; y no llevar a que se lo confunda con el capitalismo liberal, recurso indebido de progresistas y de pseudo-tradicionalistas con el que se choca frecuentemente:
“Nada, pues, (…) tan santo como la justicia, que manda que se conserve íntegro el derecho de propiedad, que defiende la diversidad de clases, propia de toda sociedad bien constituida…” (León XIII, “Graves de Co m m u n i”, A.S.S., XXXIII, p. 387, ed. S.C. de Propaganda Fide).
Esa nebulosa ideológica le hace el juego al comunismo, por más dispuestos que estemos a derramar nuestra sangre contra los rojos. No es raro encontrar personas que se llaman anti-comunistas, hispanistas, tradicionalistas, que repiten que "el peor de los males es el capitalismo", como lo hicieron ya algunos mentores del Nacionalismo que admiraban la Rusia soviética y los modelos de fuerza. Y hacerlo beneficia la campaña del socialismo y el comunismo -como denuncia Pío XI en Quadragesimo Anno-, sistemas intrínsecamente perversos, tratados de muy otro modo por los Papas, como lo veremos. Eso es hacerle el juego al comunismo y no, evidentemente, debatir las diferencias.
Aclarados estos puntos, y a disposición suya en lo que no esté claro (y le agradeceré que en lo posible critique lo que digo y no lo que Ud. imagina que pienso, o bien, si quiere combatir el capitalismo liberal, aclare que no se refiere a mi postura), paso a demostrarlo con citas pontificias:
"Todo espíritu recto debe reconocer que el régimen económico del capitalismo industrial contribuyó a hacer posible, y hasta estimular el progreso del rendimiento agrícola; y que permitió, en muchas regiones del mundo, elevar a un nivel superior la vida física y espiritual de la población del campo. No es, pues, este régimen en sí mismo a quien se debe acusar, sino el peligro que amenazaría, en caso de que su influencia llegase a alterar el carácter específico de la vida rural, asimilándola a la vida de los centros urbanos e industriales, haciendo del "campo", tal como es entendido aquí, una simple extensión o anexo de la "ciudad"."
Pío XII, Discurso del 2 de julio de 1951 al I Congreso Internacional sobre los Problemas de la Vida rural - "Discorsi e Radiomessaggi", vol. XIII, pp. 199-200.

Por si no fuera suficiente lo enseñado con meridiana claridad por Pío XII, cito trechos de una muy importante Carta Pastoral:
"El régimen capitalista en cuanto admite como base la propiedad privada, en sí es legítimo. La Iglesia combate sus abusos pero no apoya su destrucción.
"EXPLANACION
"En cuanto al capitalismo, es necesario disipar la confusión que se estableció a este respecto en el lenguaje corriente. El régimen capitalista en sí mismo, esto es, basado en la propiedad privada y en la libre iniciativa, y produciendo ganancias en la medida en que lo permita la moral, es legítimo y no se puede confundir con los abusos a que concretamente estuvo sujeto en no pocos lugares.
"Importa pues distinguir la legítima defensa de organizaciones obreras bien intencionadas contra los abusos del capitalismo, de la lucha de organizaciones revolucionarias, que proclaman la ilegalidad del régimen capitalista en sí mismo. Quien se asocie a estas organizaciones colabora con el comunismo e incurre en la censura contenida en la Carta de la Sda. Congregaciòn de los Seminarios al Episcopado Brasileño" (sigue la cita de la Carta, que pongo a disposición); “Antonio de Castro Mayer, Obispo de Campos – Brasil: “Problemas del Apostolado Moderno” “Seguido de un compendio de verdades oportunas que se oponen a los errores contemporáneos”, Librería Católica Acción, Buenos Aires; cuenta con Imprimatur de Antonio Rocca, Obispo de Augusta y Vicario General, junio de 1959).
Este mensaje ya está más largo de lo que quisiera;   como Ud. dijo, hay afirmaciones que requieren un tratado para refutarlas.
No pude ocuparme del texto de Ernesto, que contiene flagrantes contradicciones con la doctrina pontificia. Las dejo para otro mensaje.
Cordialmente,
Luis

julio de 2007